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Mostrando entradas de mayo, 2021

LLAMADOS A LA FAMA

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  Soy un fanático de las redes sociales. Pregunte por las más conocidas, de seguro tengo una. Mas de una vez me he preguntado la razón de tener tantas. Quizá es una situación de incomunicación mía, y un esfuerzo deliberado por entender a mis semejantes. He fracasado. Si los entendiera mejor, quizás compartiría sus intereses. Tengo Instagram, pero no otra cosa de moda que se llama Tik-Tok. Recientemente me llego por las historias de Instagram, una serie de vídeos de una modelo local llamada Andrea Valdiri. Según entendí, es madre soltera de una niña, trabaja de modelo, se siente “bendecida y afortunada” por su vida, y ahora, embarazada de nuevo, al parecer terminó con el padre del bebe que viene en camino, y  hoy  nos muestra el desarrollo de su embarazo con bailes  y vestidos de baños. Quizá no hubiera llamado tanto mi atención, si un grupo de compañeras de la oficina no hubieran comentado, y mostrado el vídeo donde al parecer tenía una discusión con el padre del bebe, sacando los

MIS LIBROS Y MIS AFECTOS

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Mi esposa quiere ordenar la casa antes de que muera (bueno, casi siempre quiere ordenarla) y una de las fuentes de discusión con ella son los libros. Me dice que hay muchos que podría regalar, ya que nunca los voy a leer. No le falta razón: en ocasiones el impulso que me llevó a tener el libro se diluyó con los días, y ahí se acumulan olvidados. Ahora, no es que no tenga sentido regalarlos, pero entiendo que nadie quiere libros en estos días y es difícil (según me han dicho) incluso regalarlos. Afortunadamente, nuestras respectivas tareas son tan hercúleas que, suponiendo que tener un sentido de propósito alarga la vida, entonces los dos tenemos muchos años por delante. Mientras revisaba mis libros, había olvidado por completo la existencia de muchos de ellos. El problema es que, en lugar de continuar con mi tarea, me siento a leerlos, en orden aleatorio a medida que los encuentro. El resultado es que mi mente se parece a una sopa de verduras, por así decirlo, en lugar de un consomé o

MANUEL MEJÍA: EL ESCRIBANO

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E scriba usted Manuel Mejía en internet, y saldrá una larga lista de reseñas, entrevistas, biografías y análisis críticos de la obra del autor de El día señalado, La casa de las dos palmas, Aire de Tango y a la vez ganador del Premio Nadal o el Rómulo Gallegos. Pero yo no busco a ese, busco a otro Manuel Mejía (1956-2021), el escribano como le decía su última pareja, que escribió una columna en Las dos orillas, autor de cinco novelas publicadas, un pequeño volumen de cuentos, autor de una página en Facebook titulada Gotitas en equilibrio, y con una novela finalista en el Premio Verdum de Barcelona. Uno de esos autores secretos que tiene la literatura colombiana. Hasta el 2003, Manuel llevó una vida convencional: estudió derecho, se especializó, formó una familia, pagó sus cuentas, tuvo amores y desventuras, pero sobre todo, leyó. Leyó mucho, y se volvió amante de lo irreal, tanto que ese año comenzó a escribir como un demente: De una sentada, escribió, “ Y no volvió ” (2004-Planeta). H